Los testigos del coche son la forma que tiene el vehículo de avisarte de un problema. No todos son igual de urgentes, y saber distinguirlos evita tanto averías graves como paradas innecesarias.
La regla del color
- Rojo: problema grave o de seguridad. Para en cuanto puedas hacerlo con seguridad.
- Ámbar o naranja: fallo que hay que revisar pronto. Normalmente se puede circular con precaución hasta el taller.
- Verde o azul: informativos (luces, control de crucero).
Testigos rojos que obligan a parar
- Presión de aceite (una aceitera): sin presión, el motor puede romperse en poco tiempo. Para y apaga el motor.
- Temperatura del motor (un termómetro): el motor se está calentando. Lee qué hacer si el coche se calienta.
- Frenos (un círculo con exclamación): nivel bajo de líquido o fallo del sistema. Si el pedal cambia, no sigas.
- Carga de la batería (una batería): el alternador no carga. El coche funcionará hasta que se agote la batería.
- Dirección asistida: el volante puede endurecerse de golpe.
Testigos ámbar frecuentes
- Motor (check engine): fijo, revisar pronto; si parpadea, reduce la marcha y ve al taller, porque puede dañar el catalizador.
- Presión de neumáticos: comprueba si hay un pinchazo.
- ABS o airbag: el coche frena y funciona, pero esos sistemas pueden no actuar.
- Precalentadores o filtro de partículas en diésel.
Cuándo pedir grúa por los testigos del coche
Si se enciende un testigo rojo de aceite, temperatura o frenos, o si el coche pierde potencia, hace ruidos o echa humo, no sigas conduciendo. Para, señaliza y llama al 911 676 133. Con nuestra grúa urgente llevamos el coche al taller sin que tengas que volver a arrancarlo.
El significado exacto de cada símbolo puede variar según la marca: el manual del coche tiene la lista completa.
